Cuando los niños no logran conciliar el sueño por la noche generan un enorme estrés, tanto para ellos como para sus padres. En gran parte es normal, pero ¿puede ser que en algunos casos sea necesario consultar a un médico?

Las alteraciones del sueño esporádicas no son problemáticas y los pequeños cuerpos pueden compensar la falta de sueño en el corto plazo con un sueño profundo, explica la Asociación de Pediatras de Alemania BVKJ.

Sin embargo, cuando los niños se niegan a permanecer solos en sus camas o se despiertan todas las noches y no pueden dormirse sin papi o mami, seguramente sea bueno estar alertas.

La descripción del pediatra alemán Ulrich Fegeler es bastante más precisa: «Se dice que existe un trastorno para conciliar el sueño cuando un niño de más de un año necesita más de treinta minutos para dormirse en más de cinco noches por semana y eso durante un mes».

El trastorno del sueño propiamente dicho se da cuando un niño se despierta tres o más veces por noche durante un mes y en más de cinco noches por semana. A eso se le suma que el niño está más de 30 minutos despierto o precisa ayuda de sus padres para volverse a dormir.

Los padres deberían consultar al pediatra sobre posibles trastornos del sueño. Algunos trastornos pueden ser disparados por enfermedades, o por presiones psíquicas.

En esos casos, los padres pueden llevar un diario del sueño que les permita resumir sus observaciones y tener cierto promedio de las alteraciones. Eso ayudará a que el pediatra haga un diagnóstico de la situación.

dpa