El presidente de Estados UnidosJoe Biden, quiere 2 billones de dólares para rediseñar la infraestructura del país y espera que las corporaciones de la nación paguen por ello.

El presidente viaja a Pittsburgh el miércoles para develar lo que sería una transformación de la economía estadounidense tan grande en escala como el New Deal o los programas de la Gran Sociedad que dieron forma al siglo XX.

Los funcionarios de la Casa Blanca dicen que el gasto durante ocho años generaría millones de nuevos empleos a medida que el país se aleja de los combustibles fósiles y combate los peligros del cambio climático. También es un esfuerzo por competir contra la tecnología y las inversiones públicas realizadas por China, la segunda economía más grande del mundo y que está ganando rápidamente la posición dominante de Estados Unidos.

La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki, dijo que el plan es “hacer una inversión en Estados Unidos, no solo modernizar nuestras carreteras, vías férreas o puentes, sino construir una infraestructura del futuro”.

La elección de Biden de Pittsburgh para develar el plan tiene una importante resonancia económica y política. No solo ganó Pittsburgh y el condado circundante para ayudar a asegurar la presidencia, sino que lanzó su campaña allí en 2019. La ciudad famosa por las acerías que impulsaron el auge industrial de Estados Unidos ha pivotado constantemente hacia la tecnología y la atención médica, atrayendo a graduados universitarios de occidente.Pennsylvania es una señal de cómo las economías pueden cambiar.

Los proyectos de infraestructura del presidente demócrata se financiarían con impuestos corporativos más altos, una compensación que podría generar una feroz resistencia de la comunidad empresarial y frustrar cualquier intento de trabajar con los legisladores republicanos. Biden espera aprobar un plan de infraestructura para el verano, lo que podría significar depender únicamente de las escasas mayorías demócratas en la Cámara y el Senado.