El presidente estadounidense, Joe Biden, designó a la vicepresidenta Kamala Harris para que lidere los esfuerzos de la Casa Blanca para hacer frente al desafío migratorio en la frontera entre Estados Unidos y México

Biden hizo el anuncio mientras él y Harris se reunieron este miércoles en Washington con el secretario de Salud y Servicios Humanos, Xavier Becerra, la secretaria de Seguridad Nacional, Alejandra Mayorkas, y otros asesores en materia de inmigración para discutir el aumento de jóvenes migrantes que llegan a la frontera en las últimas semanas.

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Al delegar el asunto a Kamala Harris, Biden intenta reproducir una dinámica que se produjo cuando él fue vicepresidente del presidente Barack Obama. Obama recurrió a Biden a principios de su primer mandato para que dirigiera los esfuerzos de la Casa Blanca por reducir las tropas estadounidenses en la intratable guerra de Irak.

Con esta medida, Biden espera demostrar a los estadounidenses que se está tomando en serio la situación de la frontera, después de enfrentarse a las duras críticas de los republicanos, ya que el flujo de inmigrantes ha aumentado desde que asumió el cargo en enero.

Pero la asignación de alto perfil para Harris, que se postuló para la nominación presidencial demócrata en 2020 y se espera que vuelva a postularse para la Casa Blanca en el futuro, podría ser políticamente tensa.

Ayer, la coordinadora de Asuntos para la Frontera Sur de Estados Unidos, Roberta Jacobson, dio un mensaje a los migrantes procedentes de México y Centroamérica que quieren cruzar a la Unión Americana de manera irregular: “No vengan a la frontera, la frontera está cerrada. Las personas que intentan viajar a Estados Unidos de manera irregular corren el riesgo de convertirse en víctimas de delitos y trata de personas”.

De acuerdo con cifras oficiales del gobierno estadounidense, este fin de semana unos 4 mil 900 menores migrantes no acompañados estaban bajo la custodia de las autoridades fronterizas.

Algunos de ellos llevaban detenidos más de 10 días a pesar que la ley dice que el máximo son tres días. Sin embargo la falta de espacios en los albergues del Departamento de Salud (HHS) ha obligado a la administración del presidente Joe Biden a establecer nuevos centros de procesamiento en Texas y, próximamente, en Arizona.