El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, apunta a la aprobación en el verano de un plan de infraestructura que se espera cueste más de 3 billones de dólares, y la Casa Blanca espera adoptar un enfoque más deliberado y colaborativo con el Congreso, diferente a lo que ocurrió con el paquete de rescate por la Covid-19, dijeron las autoridades el lunes.

El presidente anunciará partes de su paquete “Reconstruir mejor” el miércoles en Pittsburgh. De alcance amplio, el ambicioso plan apunta a realizar inversiones generacionales en infraestructura, reactivar la fabricación nacional, combatir el cambio climático y mantener a Estados Unidos competitivo ante China, según los funcionarios. Podría incluir 3 billones de dólares en aumentos de impuestos.

El precio final está cambiando, pero se esperaba que estuviera entre 3 billones y 4 billones de dólares. Un funcionario de la Casa Blanca dijo el lunes por la noche que podría terminar cerca de los 3 billones de dólares.

Aunque la Casa Blanca está enfatizando la urgencia, también insiste en que esto no se considerará una respuesta de emergencia como el proyecto de ley de alivio por el Covid-19 de 1.9 billones de dólares que Biden firmó como ley por las objeciones republicanas a principios de este mes. La administración quiere ver avances en la nueva legislación para el Día de los Caídos y que se apruebe durante el verano, dijeron funcionarios de la Casa Blanca.

“El presidente tiene un plan para arreglar nuestra infraestructura y un plan para pagarla”, dijo la secretaria de prensa de la Casa BlancaJen Psaki. “Pero ciertamente esperamos tener la discusión con los miembros del Congreso, a medida que avanzamos, sobre las áreas en las que están de acuerdo, en las que no están de acuerdo, en las que les gustaría ver un mayor énfasis o no”.

La administración está marcando el ritmo y el tono político para esta próxima gran prioridad en la agenda de Biden. El proyecto de ley para la Covid-19, aunque ampliamente popular entre los votantes de ambos partidos, expuso al presidente a críticas por actuar sólo con votos demócratas. Los funcionarios de la Casa Blanca creen que esta vez habrá muchas más oportunidades de ganar algo de apoyo republicano.

A medida que los comités del Congreso comiencen a abordar disposiciones individuales, incluidas las de transporte, China y otras, la Casa Blanca alentará esos esfuerzos. Luego trabajará a través de los aumentos de impuestos por separado, según los funcionarios.

Los funcionarios de la administración están enviando señales de que la Casa Blancaescuchará las sugerencias y críticas de ambos partidos y que podrían ocurrir cambios significativos durante el proceso legislativo.

Al mismo tiempo, los líderes del Congreso están preparando una estrategia independiente, como se hizo en el paquete de ayuda contra el coronavirus, en caso de que el Congreso se tope con un muro de oposición republicana.

La infraestructura marca la oportunidad única para que Biden tenga éxito en un tema en el que sus dos predecesores, Barack Obama y Donald Trump, hicieron grandes promesas que nunca se materializaron.

La parte de infraestructura física del paquete no se trata solo de actualizar carreteras, puentes, ferrocarriles, transporte público y aeropuertos. También se espera que incluya banda ancha, estaciones de carga de vehículos eléctricos e inversiones en energía limpia y fabricación doméstica, lo que lo hará mucho más expansivo de lo que suelen discutir los republicanos.