Ciencia

Dosis bajas de insecticidas acortan a la mitad la vida de las abejas

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Un nuevo estudio realizado por biólogos brasileños sugiere que el
efecto de los pesticidas en las abejas podrían ser peores de lo que
se pensaba.

Incluso cuando se utiliza a un nivel considerado no letal, un
insecticida reduce la vida de las abejas hasta en un 50 por ciento.
Los investigadores también encontraron que un fungicida considerado
seguro para las abejas alteró el comportamiento de los trabajadores y
los hizo letárgicos, poniendo en peligro la supervivencia de toda la
colonia.

Los resultados del estudio se publican en Scientific Reports. El
investigador principal del proyecto es Osmar Malaspina, profesor de
la UNESP (Universidad del Estado de Sao Paulo).

Varias especies de abejas están en peligro de extinción en todo el
mundo. El fenómeno se ha observado desde el año 2000 en Europa y los
Estados Unidos, y al menos desde 2005 en Brasil. En Rio Grande do
Sul, el estado más austral de Brasil, se reportó la pérdida de unas
5.000 colonias, que corresponden a 400 millones de abejas, entre
diciembre de 2018 y enero de 2019.

El estudio fue realizado entre 2014 y 2017 por Colmeia Viva, una
iniciativa de la asociación de la industria agroquímica (SINDIVEG),
para identificar ingredientes activos que podrían estar asociados con
la mortalidad de las abejas en los 44 productos que más se fumigaron
en cultivos en el estado de São Paulo.

Los investigadores recolectaron material en 40 municipios de todo el
estado. Trabajando con los apicultores, los agricultores y la
industria agroquímica, elaboraron un conjunto de acciones
recomendadas para proteger a los colmenares y hacer cumplir las
mejores prácticas en la agricultura, así como el margen mínimo de
seguridad cuando se aplican agroquímicos ya mencionados.

Según los científicos, los efectos beneficiosos del programa de
asesoría Colmeia Viva ahora pueden ser evidentes. Mientras que 5,000
colonias desaparecieron en Rio Grande do Sul, las pérdidas fueron
menores en Santa Catarina y Paraná, los otros dos estados en la
región sur, y aún más bajas en el estado de São Paulo.

”Sin embargo, eso no significa que las abejas de São Paulo ya no
estén en riesgo de los agroquímicos”, dijo Zacarin. “Estamos
comenzando a realizar pruebas para medir los efectos de la exposición
combinada al insecticida y el fungicida en las abejas. Ya descubrimos
que un fungicida específico no daña a las colonias de abejas cuando
se pulveriza solo, pero se vuelve tóxico para las abejas cuando está
asociado con un determinado insecticida. No los mata como lo hace el
insecticida, pero altera su comportamiento y pone en riesgo las
colonias”.

Los ingredientes activos investigados fueron la clotianidina, un
insecticida utilizado para controlar las plagas que atacan el
algodón, los frijoles secos, el maíz y la soja, y la piraclostrobina,
un fungicida que se aplica a las hojas de la mayoría de los cultivos
de granos y frutas, así como a las legumbres y verduras.

”Probamos los productos agroquímicos para determinar la toxicidad en
las larvas de abejas y el medio ambiente utilizando criterios
relevantes en el sentido de que buscábamos niveles realistas, como
los que se encuentran de forma residual en el polen de las flores”,
dijo Zacarin.

Éste es un punto importante. Cualquier agroquímico fuertemente
rociado diezma las colonias de abejas casi de inmediato. Los
investigadores están estudiando los efectos sutiles de la
pulverización a medio y largo plazo. “Lo que queremos descubrir es
cómo la acción residual de los agroquímicos aplicados, incluso a
niveles muy bajos, afecta a las abejas”, explicó Zacarin.

Fuente: Europa Press

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