Ciencia

El primer estudio fotográfico sobre la raya marina más grande del mundo revela sus largos recorridos de migración

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Los científicos de la Marine Megafauna Foundation han realizado el
primer estudio fotográfico sobre las rayas marinas Smalleye, las más
grandes registradas hasta la fecha cuyo ancho puede llegar a medir
hasta 222 centímetros, que ha permitido vislumbrar las largas
distancias que recorre esta especie durante su migración.

Así, el estudio revela que algunos individuos de esta especie
viajaron cientos de kilómetros a lo largo de la costa de Mozambique,
incluida una hembra embarazada, que viajó desde la playa de Tofo
hasta el archipiélago de Bazaruto y regresó, recorriendo una
distancia de 200 kilómetros en un plazo de 102 días y un total de 400
kilómetros entre la ida y la vuelta.

Esta distancia resultó ser el recorrido en línea recta más largo
registrado para cualquier especie de rayas de cola de látigo (familia
Dasyatidae). A diferencia de otras rayas, las rayas Smalleye,
consideradas semipelágicas, son difíciles de ver descansando en el
fondo del mar que descansan en el fondo del mar.

El estudio fotográfico se ha llevado a cabo gracias a las 140
imágenes de esta especie, avistada por primera vez en 2004, aportadas
por los turistas y buceadores en los centros de buceo de Mozambique,
con las que el equipo ha identificado a 70 inviduos diferentes,
incluidos 15 que se habían visto en varias ocasiones en la zona.

Las rayas encontradas estaban especialmente en “estaciones de
limpieza”, en las que los peces bandera del arrecife y otros peces
pequeños parecían estar eliminando los parásitos de la piel de los
rayas

En este sentido, la voluntaria de la fundación en Tofo Atlantine
Boggio-Pasqua ha explicado que las rayas Smalleye pueden parecer
”intimidantes” a primera vista por las afiladas espinas de su cola y
ha asegurado que “son muy carismáticas y fáciles de tratar”.



Asimismo, ha destacado que esperan recibir muchas fotografías y
vídeos de científicos ciudadanos en el futuro para conocer a fondo
sobre la preferencia de hábitat de la especie, así como el
comportamiento de alimentación y limpieza.

Por otra parte, los biólogos marinos emplearon las imágenes para
concluir si las manchas dorsales blancas de esta raya, cuyo nombre
científico es Megatrygon microps, se podían usar para distinguir y
rastrear individuos durante largos períodos de tiempo.

En este sentido, los patrones de manchas dorsales se mantuvieron sin
cambios durante un largo periodo de tiempo, un hecho que indica que
estas marcas son permanentes.

Así, la cofundadora y principal científica de la fundación, Andrea
Marshall, ha indicado que el 31 por ciento de los tiburones y rayas
marinas en el mundo están en peligro de extinción, según la Lista
Roja de Especies Amenazadas de la UICN, debido, a su juicio, por la
”falta de esfuerzo científico e información”.

Así, ha señalado que hasta la fecha no ha sido posible evaluar el
estado de conservación de las rayas Smalleye y ha destacado que el
estudio es un primer paso importante para comprender el
comportamiento de este animal que, a su juicio, también tiene
posibilidades de encontrarse en peligro.

Uno de los problemas que pueden amenazar la existencia de esta
especie marina es el aumento de las presiones de pesca, la captura
selectiva en redes de enmalle costeras y barcos industriales que
operan en alta mar, una actividad muy presente en Mozambique.

Por su parte, el doctor Marshall ha concluido indicando que aún
existen muchas preguntas sobre esta especia, sobre su hábitat, su
velocidad de crecimiento o su reproducción, entre otros aspectos, al
tiempo que ha asegurado que dar respuesta a estos vacíos de
conocimiento “es esencial” para proteger a las rayas en Mozambique y
otra partes del Océano Índico.

Quelle: Europa Press

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