Por Julia Felicitas Allmann (dpa)

En estos tiempos se suele hablar del síndrome de fatiga en relación con el covid persistente o «long covid». Pero el agotamiento también aparece luego de otras enfermedades. Y, quien padezca este síndrome, necesitará algo más que solamente un poco de calma.

«La fatiga se define como un agotamiento patológico, que desafía las estrategias habituales de recuperación», explica la especialista en neurología Sabine Herzig en la clínica de día para Neurología Cognitiva del Hospital Universitario de Leipzig.

La experta aclara que, en ella, aspectos como un estilo de vida sano, un sueño reparador y pausas adecuadas no contribuyen a que la persona afectada pueda superar esta falta de energía.

Esto significa que sufren una sensación permanente de agotamiento, y, al mismo tiempo, incluso las tareas cotidianas provocan un rápido cansancio.

«A los pacientes les resulta difícil responder a exigencias durante un lapso de tiempo prolongado, ya sea que se trate de conversaciones, actividades domésticas o actividades deportivas livianas», comenta Herzig. Durante estas tareas, su fuerza disminuye de una manera desproporcionadamente rápida.

Los motivos por lo general suelen radicar en enfermedades previas: «Lo observamos en pacientes tras enfermedades graves», dice Sabine Köhler, presidenta de la asociación profesional de neurólogos alemanes.

«La fuerte sensación de agotamiento no se reduce, sino que persiste en forma de malestar», añade. La especialista en psiquiatría y psicoterapia suele observar frecuentemente casos de fatiga en pacientes con esclerosis mútiple o tras enfermedades de cáncer con sus respectivas terapias.

Köhler señala que en caso que se presente una fatiga, esta no se puede superar simplemente con un tratamiento médico: «En primer lugar hay que reconocer que la enfermedad está presente y ajustar las propias expectativas».

En lugar de querer funcionar como antes, la especialista recomienda pensar siguiendo la siguiente lógica: «¿En cuáles aspectos es importante que rinda mucho y en cuáles no es tan esencial?» En un inicio, es preferible dejar en un segundo plano los trabajos o metas que consumen grandes dosis de energía. 

Köhler recomienda a las personas afectadas que organicen su vida contemplando el síndrome de fatiga. «Lo importante es aspirar a un esfuerzo moderado para poder volver a aumentar poco a poco el rendimiento sin sobrecargar el cuerpo», dice la especialista.

Dependiendo del caso, es variable si la fatiga desaparece o se convertirá en una duradera compañera de vida. La mayoría de los pacientes vuelven a su situación de vida previa, «pero con otro nivel de rendimiento».

Una vez diagnosticada la fatiga, los afectados y afectadas deben familiarizarse con su cuadro clínico. Para muchos de ellos, el diagnóstico en cierta manera también representa un alivio: «Un factor importante es que los pacientes y familiares realmente registren los padecimientos y los reconozcan como tales», afirma Sabine Herzig.

Por regla general, no siempre se les nota a los pacientes su fatiga, por lo que frecuentemente se sienten incomprendidos.

Debe distinguirse entre la fatiga que sigue a una enfermedad grave y el síndrome de fatiga crónica. En este cuadro clínico, al agotamiento se suman síntomas físicos como el dolor de cuello, muscular o cefaleas.

Debe distinguirse entre la fatiga que sigue a una enfermedad grave y el síndrome de fatiga crónica. En este cuadro clínico, al agotamiento se suman síntomas físicos como el dolor de cuello, muscular o cefaleas.

Por definición, el denominado síndrome de fatiga crónica (SFC) se diagnostica solo después de un lapso de padecimiento de al menos seis meses. «Aquí suele tratarse en general de una complicación postviral», afirma Herzig.

Por lo general, el SFC se presenta de forma repentina y la enfermedad restringe fuertemente y de manera inesperada la calidad de vida del paciente.

Actualmente se investiga porqué pueden manifestarse síntomas de fatiga tras una infección con coronavirus. «La fatiga puede aparecer en el marco de los síntomas post-covid. En la mayoría de los casos, estos disminuirán luego de algunas semanas o meses», detalla Herzig.

Según la neuróloga, los casos de esos pacientes no pueden atribuirse necesariamente a las dos variantes declaradas. «Pero habrá afectados que desarrollarán una fatiga crónica, al igual que lo conocemos de otras infecciones, y para lo que vale lo antes reportado», manifiesta Herzig.

En la Charité de Berlín, se preparó un espacio de consulta especial para afectados por fatiga post-covid. Independientemente de la definición que se le otorgue a su malestar, los pacientes reciben ayuda en este marco para lidiar con el fuerte agotamiento. También otras clínicas establecieron instancias similares de consulta post-covid.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.