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¿Garbanzos en torta dulce? Sorpréndete de todos sus secretos

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Seguramente conoces los garbanzos combinados en muchas recetas
saladas distintas: como masa en el fainá; como pasta en el humus o en
forma de albóndiga para el falafel. Ni hablar de lo exquisita que
puede ser la mezcla cremosa de pasta de sésamo, garbanzos y zumo de
limón. Pero, sea como sea, los garbanzos suelen estar asociados a los
platos salados. ¿Por qué no conocer sus otros secretos?

Es que esta legumbre es supersana, porque tiene un alto contenido de
proteínas y de fibras y, al mismo tiempo, prácticamente nada de
grasas. Además, aporta minerales y oligoelementos como magnesio,
hierro, calcio, zink, ácido fólico y vitaminas A, B6, C, E y K, con
lo cual, cuanto más lo podamos incorporar a nuestra rutina, mejor.

Eso sí, nada de comerlos crudos, porque contienen sustancias nocivas
como la saponina. “Esas sustancias se alteran sólo cocinándolas. Al
cocinarlas se vuelen digeribles”, explica la sueca Jenny Damberg.

En todo caso, lo ideal es hervir los garbanzos e ir recambiando el
agua varias veces durante ese proceso. Pero también puedes comprarlos
directamente remojados o incluso en forma elaborada, ya que para los
platos dulces lo que más se utiliza es la harina de garbanzo, que
tiene el particular interés de que suele utilizarse para recetas de
bajo contenido de carbohidratos. También es ideal para reemplazar la
harina de trigo cuando uno tiene algún tipo de intolerancia al
gluten.

Pero no sólo es una alternativa ideal a la harina común, sino que
además, si la incorporas a tus recetas en forma de puré o garbanzos
pisados, verás que les dará una consistencia y una textura totalmente
nuevas a tus tartas, brownies y galletas. Vale la pena buscar alguna
receta para probar algo nuevo.

Y si te gusta incursionar en la cocina sin ir a extremos tan osados,
puedes probar platos y salsitas saladas exquisitas que incluyan este
nutritivo ingrediente, como el guiso tradicional del sabbat, conocido
como cholent, o para añadir a guisos de verduras con carne.

Los garbanzos también despliegan un aroma increíble como
acompañamiento de un pollo o de un cordero. El cocinero Tom Franz no
propone además una sopa cremosa de humus. La prepara con cebollitas,
zanahorias, perejil y apio, un poco de ajo salteado, caldo de
verduras, sal, pimienta y comino. Como toque final, lo decora con un
poco de espinaca y garbanzos enteros, que le darán una muy buena
textura y la presentación ideal.

Otra idea: ¿por qué no preparar una pasta para untar hecha en base a
remolachas y garbanzos? También quedarían muy bien con chucrút y
manzanas o con un arroz silvestre con pasas de uva y cilantro. Para
esta última receta se pueden incorporar jengibre, trocitos de cebolla
rehogados y caramelizados con una pizca de azúcar, sal, curry, comino
y cúrcuma. A eso se le añaden las pasas con los garbanzos (también
puede ser con albaricoques secos) y, al final, el arroz hervido.
Mezcla todo, condimenta con cilantro, y listo. Un sabor novedoso y
riquísimo.

¡No podrás decir que te has quedado sin ideas!

dpa

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