Estados Unidos

La administración Trump permitirá a los estados que exijan a los beneficiarios del Medicaid que trabajen

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  • Este programa, creado en los años 60, suele estar siempre en el punto de mira de los republicanos por considerarlo muy caro
  • De momento, se excluirá a los jubilados, discapacitados, mujeres embarazadas y niños, que también pueden optar a este plan
  • Un estudio demuestra los beneficios sustanciales de ‘Obamacare’ entre las familias con menos ingresos

La ministración Trump ha emitido una directiva que permitirá imponer trabajar, entre otros requisitos, a los beneficiarios del programa Medicaid , que da cobertura a los pacientes de bajos ingresos.

Esta iniciativa representa el primer gran cambio en este programa en casi 50 años, que junto con el Medicare (cubertura a los jubilados) constituye el gran pilar de la red de seguridad social en Estados Unidos.

Ante la polémica, la administradora de los Centros para los Servicios de Medicare (para jubilados) y Medicaid (para personas con bajos ingresos), Seema Verma, justificó en Twitter que la medida “mejorará los resultados al incentivar la participación en la comunidad de los beneficiarios”.

Bajo estas reglas, los diferentes estados, a través de los que se solicita la cobertura de este programa, podrán exigir a sus beneficiarios que trabajen, hagan algún tipo de voluntariado o se apunten a cursos de formación si quieren seguir cubiertos por este tipo de seguro. De momento, se excluirá a los jubilados, discapacitados, mujeres embarazadas y niños, que también pueden optar a este plan.

Hasta ahora, al menos, ocho estados con gobernadores republicanos, Arizona, Arkansas, Indiana, Kentucky, New Hampshire, Carolina del Norte, Utah y Wisconsin, han presentado las correspondientes solicitudes a los Centros para los Servicios de Medicare (para jubilados) y Medicaid (para personas con bajos ingresos) para poder aplicar esta nueva normativa.

Considerados estos dos programas (Medicaid y Medicare) intocables por el Partido Demócrata, fueron creados por el presidente de su partido Lyndon Johnson, en un principio vicepresidente de John F. Kennedy, en los años 60 y dentro de su iniciativa ‘Great Society’ (Gran Sociedad, en inglés) para luchar en aquella época contra la pobreza. Sin embargo, en el Partido Republicano, siempre han sido diana de sus críticas, al considerar que cuestan demasiado al contribuyente estadounidense.

En concreto, el programa Medicaid cubre a más de 68 millones de estadounidenses con bajos ingresos, incluidos niños, mujeres embarazadas, discapacitados y jubilados, como se ha indicado anteriormente. Pero, su cobertura se amplió con la ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible, nombre formal con el que se conoce a la reforma sanitaria del ex presidente Barack Obama, la cual prometió derogar el presidente republicano durante su campaña.

En cambio, en la directiva de la administración Trump, se citan estudios que demuestran que los altos ingresos están relacionados con una mayor esperanza de vida para explicar sus motivaciones. Mientras, según estas investigaciones, aquellas personas que están sin trabajo tienen tendencia a la depresión, mala salud e incluso la muerte.

De momento, este argumento se rechaza en diferentes asociaciones médicas o ligadas a este tipo de pacientes. “Cuando se empiece a poner en marcha, va a haber demandas ante los tribunales”, anticipó el director ejecutivo de la Asociación Nacional de Directores de Medicaid, Matt Salo, entre cuyos miembros existe una clara oposición a que se obligue a estos pacientes a trabajar.

Mientras, el director de política sanitaria del Programa Legal de Salud Nacional, Leonardo Cuello, advirtió que “es ilegal”.

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