Por Kristin Palitza (dpa)

En todo el mundo, muchas personas perdieron a familiares y amigos por el coronavirus. Más de 4,5 millones de personas murieron. Para recordarlos, en muchos lugares se están erigiendo monumentos, bosques conmemorativos, esculturas o páginas web. De la manera que sea, estos buscan ayudar a que las personas elaboren su duelo, tanto a nivel personal como colectivo.

El sitio conmemorativo seguramente más conocido está en el corazón del barrio gubernamental de Londres: a lo largo de varios cientos de metros se alinean corazones rojos grandes y pequeños sobre un muro a orillas del Támesis. Familias y amigos los pintaron en memoria de los fallecidos. Ahora incluso se pueden escuchar historias de los afectados por auriculares durante un paseo a lo largo del «National Covid Memorial Wall». En el Parlamento británico se está proponiendo preservar el monumento a largo plazo.

También en el estado insultar de Filipinas, en el sudeste asiático, un muro conmemorativo homenajeará a los trabajadores sanitarios que murieron durante la pandemia. El muro, para el que ya existe un boceto previo, previsiblemente se levantará antes de diciembre sobre el Cementerio de los Héroes del país. El monumento «contará una historia sobre lo que pasó y sobre el heroísmo de nuestros médicos y enfermeras», señaló Carlito Galvez Jr., del grupo nacional de trabajo contra covid-19.

ARCHIVO – Un boceto del proyecto conmemorativo diseñado por el arquitecto Martín Gómez Platero: una plataforma de 40 metros de ancho se erigirá sobre las aguas en la costa de Montevideo, con un agujero en el centro. Foto: Gómez Platero/dpa – ATENCIÓN: Sólo para uso editorial y mencionando el crédito completo

También en el estado insultar de Filipinas, en el sudeste asiático, un muro conmemorativo homenajeará a los trabajadores sanitarios que murieron durante la pandemia. El muro, para el que ya existe un boceto previo, previsiblemente se levantará antes de diciembre sobre el Cementerio de los Héroes del país. El monumento «contará una historia sobre lo que pasó y sobre el heroísmo de nuestros médicos y enfermeras», señaló Carlito Galvez Jr., del grupo nacional de trabajo contra covid-19.

En Estados Unidos, desde el 17 de septiembre ondean más de 600.000 banderas blancas sobre el National Mall, el histórico paseo del centro de  Washington, cerca de la Casa Blanca, y lo harán por algunas semanas. En la obra «In America: Remember», creada por la artista Suzanne Brennan Firstenberg, los familiares pueden dedicar las banderas a los fallecidos.

En Italia, que a comienzos de 2020 fue uno de los focos de la pandemia a nivel mundial, hay en la ciudad de Bergamo un bosque en memoria de las víctimas. En esa ciudad del norte de Italia murieron tantas personas que no había más lugar para los muertos. En aquel entonces, circularon imágenes de vehículos militares que dejaban la ciudad en columnas cargando ataúdes. La cifra de muertos en Italia alcanzó valores que no se habían registrado desde la Segunda Guerra Mundial.

También en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, se crearon jardines conmemorativos. En seis parques y cementerios de la ciudad se plantaron árboles con placas, que buscan simbolizar el ciclo de la vida. «Son monumentos vivos a las muchas personas queridas que perdimos. No las recordamos solo hoy. Cuando estos árboles crezcan serán testimonio de sus vidas», dijo el alcalde Dan Plato. Para recordar a un ser querido, las personas atan moños verdes a los árboles, que vistos desde el aire conforman un círculo.

ARCHIVO – Boceto del monumento conmemorativo que se planea erigir en Filipinas para honrar a los trabajadores sanitarios que murieron durante la pandemia de coronavirus. Foto: National Task Force on Covid-19/dpa – ATENCIÓN: Sólo para uso editorial en relación con la cobertura sobre (la emisión/la película/la subasta/la exposición/el libro) y mencionando el crédito completo

En Latinoamérica están previstos varios lugares conmemorativos de gran formato. En Uruguay, el arquitecto Martín Gómez Platero diseñó un monumento para la famosa Rambla de Montevideo: una plataforma de 40 metros de ancho en el mar que estará unida a la orilla con una pasarela. En el medio, hay un agujero por el que los visitantes pueden ver el agua. La obra «busca crear una consciencia colectiva y recordarnos que el ser humano no es el centro del ecosistema, (…) dado que siempre estamos subordinados a la naturaleza», señala la descripción del proyecto.

En el vecino Brasil, el monumento «In-finito», creado por la arquitecta Crisa Santos, reflejará en Río de Janeiro el dolor de muchos familiares que debido a la pandemia no pudieron despedirse apropiadamente de sus seres queridos. «La familia ya no ve el cuerpo de la persona querida que ingresó al hospital. Solo ve un ataúd o una urna», cita el diario «Gazeta do Povo» a la arquitecta. La escultura, compuesta por seis módulos con un largo toal de 26 metros, sobre la cual están grabados los nombres de las víctimas, busca cerrar este hueco en el proceso de duelo, explica Santos.

En la ciudad brasileña de San Pablo se erigió una escultura con una especie de cápsula del tiempo, en la que se pueden dejar notas de condolencias o recuerdos personales. Sellados en el pedestal del monumento, buscan dejar un mensaje para generaciones futuras.

ARCHIVO – Un lazo verde en un árbol de un jardín conmemorativo de Ciudad del Cabo recuerda a una víctima de la pandemia de coronavirus. En seis parques y cementerios de la ciudad se plantaron árboles con placas formando círculos, que buscan simbolizar el ciclo de la vida. Foto: Kristin Palitza/dpa

En otros países se transformaron sitios conmemorativos ya existentes. En el estado indio de Goa, un monumento levantado en 1918 en memoria de las víctimas de la gripe española recuerda ahora a las víctimas del coronavirus. En realidad, el monumento iba a ser destruido para hacer espacio para una carretera, porque estaba ya muy descuidado, según informó el «Hindustan Times». Pero en el verano de 2020, las personas comenzaron a rezar allí por sus familiares enfermos, por lo que fue ahora restaurado.

De forma similar a Goa, una columna barroca en Viena, que recordaba la peste en el siglo XVII, se transformó en lugar conmemorativo en el que las personas rezan, encienden velas o dejan mensajes. En el estado de Estiria, en cambio, se apuesta por el arte moderno. Hasta fin de año se levantarán tres esculturas conmemorativas en Graz y Leibnitz: muros de concretos que hacen referencia a la regla del distanciamiento, una bola que se hunde como símbolo del virus que irrumpe, así como una escultura de luz y acero.

En Madrid también hay tres monumentos. Uno es una escultura de acero delante del Palacio de Cibeles, en el centro de la ciudad, en la que arde una llama eterna con la dedicatoria: «Vuestra llama nunca se apagará en nuestros corazones».

Una escultura de bronce recuerda en los Países Bajos la entrega del personal sanitario así como también a los fallecidos. La estatua del artista Kees Verkade -una mujer y un hombre con pájaros volando hacia el cielo- está en un parque natural en Oisterwijk y fue inaugurada por la princesa Margarita. También pretende simbolizar el resurgimiento rumbo a un nuevo futuro.

dpa