El presidente Biden pide a menores de edad y familias indocumentadas que permanezcan en sus ciudades de origen y no intenter cruzar a EE.UU.

La Casa Blanca afronta una creciente presión para responder a la situación de los miles de menores indocumentados que se encuentran en centros de detención de las autoridades fronterizas o en albergues del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS, en inglés).

Según la cadena CBS News, más de 4 mil 200 niños migrantes no acompañados permanecían hasta el domingo en instalaciones de detención de corto plazo de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), entre ellas algunas no aptas para albergar menores.

Ante esa situación, Biden envió a comienzos de este mes a una amplia delegación de sus asesores a visitar la frontera en el estado de Texas y ha tomado varias medidas, como la de movilizar durante 90 días a la Agencia Federal de Manejo de Emergencias (FEMA) para atender a los menores.

Sin embargo, la Casa Blanca se ha resistido a describir la situación en la frontera con la palabra “crisis”, que sí utiliza en cambio la oposición republicana, e insiste en que se trata de un “desafío” y un “gran problema”.

Preguntado este martes por periodistas, Biden descartó visitar “por ahora” la frontera con México.

La situación está siendo utilizada como arma política por la oposición republicana, que culpa a Biden y a sus anuncios migratorios del auge en la frontera.

Con información de EFE