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Casi todos tenemos un «quita-energías» en nuestro círculo de amigos. Son esas personas que se quejan permanentemente de todo, que suelen ser negativas más allá de qué tema se plantee y que de sólo escucharlos nos quitan muchísima energía.

No tenemos que pensar mucho a la hora de identificarlos. La reacción más clara se da cuando vemos que «x» nos llama por teléfono y pensamos «¿atiendo o no?». Esa pobre gente suele generar que

a uno se le vayan las ganas de responder. Otra reacción inmediata que generan es «¿otra vez me está llamando?».

En fin. Cualquier a de esas reacciones son una señal bastante clara de que esa persona nos está desgastando.

Existen varias tácticas para deshacerse de esa gente. Una opción es dar vuelta el juego y entrar a lamentarse toda una noche sobre lo que sea. Puede ser una gran lección. Tal vez de ese modo el otro se dé cuenta de lo que puede llegar a generar en los demás.

Y si eso no funciona, habrá que ir a la confrontación. Se puede decir algo así como «Oye, por favor, ya no doy más. No puedo seguir escuchando lo mismo. Hablemos de algo bello o tranquilo, si no, tendré que cortar por hoy».

Cuando uno quiere seguir viendo a esa gente de todos modos, lo que puede hacer es proponer programas o salidas en donde no haya que hablar, como por ejemplo ir al cine.

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