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Una nepalí muere por la práctica que expulsa del hogar a las mujeres con el periodo

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  • Quienes sufren esta práctica durante el periodo no pueden compartir alimentos o lavabo con sus familiares, ni siquiera pueden tener contacto físico con otras personas.
  • Millones de mujeres y niñas, “invisibles” para los políticos
  • India: No es país para mujeres

La discriminación de las mujeres durante la menstruación se ha vuelto a cobrar otra víctima mortal en Nepal. Y ya van cuatro en menos de un año. Una joven de 23 años ha sido hallada muerta en una pequeña cabaña en la que se encontraba desterrada por tener la regla, una práctica hindú habitual en algunas zonas del país asiático.

Fueron familiares de Gauri Bayak quienes encontraron este lunes su cuerpo inerte y alertaron a la policía del distrito de Achham, al oeste del país. Según relataron a la prensa local, agentes y vecinos creen que la muerte se debe a la inhalación de humo de una hoguera que habría prendido la joven para soportar la ola de frío que afronta Nepal estos días. No obstante, las autoridades esperarán al análisis forense para determinar la causa de la muerte.

Este exilio temporal durante el periodo se conoce como ‘Chhaupadi’, una tradición hindú arrastrada por convenciones religiosas y costumbres sociales según la cual las mujeres que menstrúan (también las que acaban de dar a luz) se ven obligadas a abandonar su hogar y vivir en un chamizo apartado del resto de la familia por ser consideradas impuras.

Esa supuesta impureza es utilizada para responsabilizar a las mujeres de posibles desastres naturales, desgracias o enfermedades que tengan lugar en ese momento o en un futuro próximo.

Quienes sufren esta práctica durante el periodo no pueden compartir alimentos o lavabo con sus familiares, ni siquiera pueden tener contacto físico con otras personas. Tampoco pueden tocar las plantas que dan frutos o acariciar al ganado porque se entiende que, si eso ocurre, el animal no dará leche. Algo que nadie ha visto, pero que todos creen.

Prohibido por ley

Las mujeres viven su menstruación aisladas en un pequeño cobertizo que no suele estar acondicionado para vivir dignamente ni suele contar con sistemas de ventilación adecuados. Este destierro en soledad provoca no sólo problemas de salud derivados del frío del Himalaya o la mala alimentación, también el miedo a ser atacada por animales salvajes o por hombres, no necesariamente en ese orden.

En el último año han muerto en similares condiciones al menos cuatro mujeres, todas muy jóvenes, dos de ellas por hipotermia y otra por una mordedura de serpiente. Un informe del Departamento de Estado de Estados Unidos señala que, según datos de 2010, en torno al 19% de las nepalíes entre 15 y 49 años sufren esta práctica en el país asiático.

El pasado agosto, el Parlamento nepalí aprobó una ley que castiga esta tradición discriminatoria. Está prohibida desde 2005 por orden del Tribunal Supremo, pero en la práctica continúa siendo habitual, especialmente en las aldeas al oeste del país.

La nueva ley establece que las mujeres que estén menstruando o que acaben de parir no deben ser “confinadas en Chhaupadi o tratadas con ningún tipo de discriminación similar o comportamiento inhumano”. Quienes lleven a cabo esta costumbre se enfrentan a tres meses de cárcel y una multa de 3.000 rupias (25 euros). Las autoridades se han dado un año para implementar programas de concienciación antes de que entre en vigor la norma el próximo mes de agosto.

Vetos en India por menstruar

Organizaciones como Water Aid Nepal aplaudieron la nueva legislación, pero piden que se lleven a cabo planes educativos para cambiar las actitudes discriminatorias en torno a la menstruación, un tema considerado tabú que acarrea un rechazo social para la mujer que menstrúa, así como problemas de higiene para quienes carecen de privacidad y de productos sanitarios adecuados durante el periodo.

Este tipo de discriminaciones no ocurren sólo en Nepal, también en India, donde las mujeres sufren vetos similares, como la prohibición de entrar en templos religiosos, la imposibilidad de acudir a lugares públicos o la obligación de dormir en espacios separados del resto de familiares.

La deshonra asociada a este proceso natural lleva a que las propias mujeres, sobre todo las más jóvenes, rompan sus hábitos por la vergüenza que les hace sentir su entorno. Un estudio de la consultora Nielsen determinó que el 28% de las adolescentes indias faltaba a clase al menos un día cuando menstruaban.

En los últimos años se han llevado a cabo diversas campañas -impulsadas sobre todo por mujeres jóvenes, urbanas, activistas y estudiantes- para intentar acabar con el estigma que rodea a la menstruación. Hace dos años, por ejemplo, corrió por todo el país el lema “Feliz por sangrar” que difundieron jóvenes indias en contra de las “prácticas discriminatorias y patriarcales que prevalecen en nuestra sociedad”, según afirmaba Nikita Azad, la universitaria que lanzó aquella exitosa protesta.

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