El agua mineral natural no permite solo saciar la sed. También presta muy buenos servicios a la hora de cocinar y hornear, y encima sin aportar calorías, según indica la Central de Información sobre el Agua Mineral de Alemania (IDM).

Para cocinar pescado o carne, por ejemplo, se puede poner agua mineral con gas en una sartén con recubrimiento antiadherente y precalentada. Hay que dejar que el agua haga espuma brevemente y luego cocinar los trozos de pescado o carne en ella. Cuando el líquido se evapore, añadir agua mineral a cucharadas.

También es posible volver más cremosas sopas, salsas y aderezos sin tener que añadir nata o crema agria si se las bate con un chorrito de agua mineral gasificada. Esto también sirve para los postres: si se añade un poco de agua con gas, el requesón y las mousses quedan más cremosas.

Incluso es posible preparar aderezos para ensaladas con menos aceite empleando este truco.