De chico, uno tenía la fantasía de que las semillas de la sandía que
se tragaban iban a germinar en el estómago. La pregunta es entonces:
¿es realmente malo comerse estas semillas negras?

Desde el punto de vista nutricional, para nada, ya que las semillas
de sandía contienen numerosos ácidos grasos no saturados, vitamina B
y también minerales como magnesio, calcio y hierro, según
explica Susanne Moritz, de la Asociación de Consumidores de Baviera,
en Alemania.


Además, gracias a su contenido de fibras, estas semillas contribuyen
a la digestión.

Sin embargo, estas semillas pueden irritar el intestino si se las
traga enteras y en gran cantidad. “Para que tengan un efecto
positivo, es importante masticarlas bien o picarlas en la cocina”,
aconseja Moritz.

La experta en nutrición brinda algunos ejemplos de lo que se puede
hacer con las semillas. Por un lado, se las puede saltear en la
sartén con aceite de oliva y sal. De esta forma van muy bien con
ensaladas o sopas, pero también se pueden comer como snacks entre
comidas.


Otra opción es añadirlas secas al pan o las masas. También se las
puede moler en la licuadora o con un molinillo de café y añadirlas a
smoothies o batidos de frutas o verduras, al muesli o cereales o
esparcirlas sobre un pan untado con alguna mayonesa.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.