WASHINGTON. — El turismo internacional hacia Estados Unidos atraviesa una marcada desaceleración atribuida por analistas a la incertidumbre política, las tensiones comerciales, las políticas migratorias más estrictas y la percepción de que el país se ha vuelto menos atractivo o menos seguro para algunos viajeros extranjeros.
La tendencia, descrita por varios medios y especialistas como un nuevo “efecto Trump” o “Trump slump”, ha encendido las alertas dentro de la industria turística estadounidense, especialmente por el retroceso de visitantes procedentes de Canadá, Europa y otros mercados clave.
De acuerdo con datos de la Oficina Nacional de Viajes y Turismo de Estados Unidos, las llegadas internacionales al país cayeron 8.1% en marzo de 2025 frente al mismo mes del año anterior. En ese periodo, Estados Unidos recibió poco más de 5.4 millones de visitantes internacionales, una cifra todavía por debajo de los niveles previos a la pandemia. Además, el volumen de visitantes procedentes de países de ultramar bajó 11.6% interanual.
La Asociación de Viajes de Estados Unidos también reportó una tendencia negativa en marzo de 2025, con una caída aproximada del 14% en las visitas internacionales. Según esa organización, el descenso fue particularmente notable desde Canadá, con una baja anual del 26% en viajes terrestres nocturnos y del 14% en viajes aéreos; desde Europa Occidental, la caída fue de 17%.
El impacto no solo se refleja en el número de visitantes, sino también en el gasto turístico. Tourism Economics, firma especializada en análisis del sector, revisó sus proyecciones para 2025: pasó de prever un crecimiento de 8.8% en la llegada de turistas internacionales a anticipar una disminución de 5.1%. Además, estimó que el gasto de los visitantes extranjeros sería 10.9% menor que en 2024.
Uno de los mercados más afectados ha sido Canadá, históricamente una de las principales fuentes de turismo para Estados Unidos. Tourism Economics señaló que la visita de canadienses continuó desplomándose durante 2025, con una baja acumulada de 25.2% hasta julio y una caída de 37% en llegadas terrestres solo durante ese mes.
La reducción del turismo canadiense ha sido vinculada a tensiones políticas y comerciales entre ambos países, además de llamados al boicot de viajes hacia Estados Unidos. Reuters reportó que en 2025 los viajes extranjeros hacia Estados Unidos bajaron 5.4%, arrastrados principalmente por una caída de 22% en visitantes canadienses, equivalente a unos 4 millones de viajes menos.
A esta situación se suman reportes de viajeros preocupados por detenciones en la frontera, mayor escrutinio migratorio, posibles restricciones de visado, tensiones diplomáticas y una percepción de hostilidad hacia extranjeros. Para algunos analistas, estos factores han llevado a viajeros internacionales a elegir otros destinos como Europa, México, el Caribe o Asia.
El sector turístico advierte que el golpe puede sentirse en hoteles, aerolíneas, restaurantes, parques temáticos, comercios y ciudades que dependen de visitantes extranjeros. La Asociación de Viajes de Estados Unidos proyectó que el gasto de turismo internacional cayó 2.4% en 2025, hasta 175,000 millones de dólares, aunque espera una ligera recuperación en 2026, impulsada en parte por eventos como la Copa Mundial de la FIFA. Aun así, el gasto seguiría 18% por debajo de los niveles de 2019, ajustado por inflación.
Aunque el turismo interno ha ayudado a sostener parte de la industria, especialistas señalan que los visitantes internacionales suelen gastar más por viaje y tienen un peso importante en grandes destinos como Nueva York, Florida, California, Nevada y ciudades fronterizas.
La preocupación dentro del sector es que la caída no sea solo temporal, sino que afecte la imagen de Estados Unidos como destino global. Para recuperar visitantes, líderes de la industria turística han pedido políticas más claras, procesos migratorios eficientes y mensajes que refuercen la idea de que el país sigue abierto al turismo internacional.
Por ahora, la combinación de tensión política, medidas migratorias, aranceles, percepción de inseguridad y competencia de otros destinos mantiene bajo presión a uno de los sectores más importantes de la economía estadounidense.
