WINSTON-SALEM, Carolina del Norte. — Un niño de tres años se encuentra en condición crítica luego de resultar herido por un disparo durante lo que la policía describe como una disputa doméstica entre adultos, informó el Departamento de Policía de Winston-Salem.
De acuerdo con las autoridades, los oficiales respondieron a una llamada en Royal Forest Court tras recibir reportes de una agresión que involucraba un arma de fuego. Mientras se dirigían al lugar, los agentes fueron informados de que ya se habían realizado disparos.
Al llegar a la escena, los oficiales encontraron al menor con una herida de bala. La policía indicó que el niño recibió atención médica inmediata por parte de los agentes y fue trasladado de urgencia a un hospital local. Hasta el momento, su estado de salud sigue siendo crítico.
Investigación y arresto
Tras la investigación inicial, la policía determinó que otro adulto, identificado como Daryle Julian Tank Yuk Keith, también resultó herido de bala. Las autoridades informaron que Keith se encuentra en proceso de recuperación en el hospital.
Los investigadores creen que el tiroteo se originó a partir de una disputa doméstica entre adultos y que el menor no era el objetivo previsto del ataque.
Como resultado del incidente, India Teyana Knight, de 26 años, fue arrestada y acusada de posesión ilegal de un arma de fuego por parte de una persona con antecedentes penales, un delito grave, según informaron las autoridades.
Declaración del jefe de policía
El jefe del Departamento de Policía de Winston-Salem, William H. Penn Jr., emitió una contundente declaración tras el incidente:
“Estoy indignado, al igual que muchos miembros de la comunidad, y con razón. En un acto impactante de imprudencia, un niño de tres años recibió un disparo. Quiero agradecer primero a los oficiales del Departamento de Policía de Winston-Salem, al personal de EMS y a los equipos médicos de ambos hospitales locales, quienes respondieron sin dudar y continúan luchando por salvar la vida de este niño. Sus acciones fueron heroicas y demostraron que pusieron la vida de un niño por encima de la suya”.
El jefe Penn subrayó que el origen del conflicto es irrelevante frente a la gravedad del daño causado:
“Lo que importa es que adultos tomaron decisiones violentas y temerarias que pusieron directamente en peligro a un niño indefenso. Este menor no tuvo la capacidad de desescalar la situación, no tuvo oportunidad de alejarse y no tuvo voz en el caos creado por adultos que eligieron la violencia en lugar de la moderación”.
Penn calificó el incidente como un fracaso absoluto de responsabilidad y enfatizó el impacto que este tipo de acciones tiene en los menores.
“Nuestros niños nos observan. No podemos exigirles que resuelvan los conflictos de manera pacífica mientras los adultos continúan modelando agresión y violencia”.
Finalmente, aseguró que el departamento continuará con una investigación exhaustiva y sin descanso.
“La verdadera medida de una comunidad es cómo protege a sus miembros más vulnerables. En este caso, fallamos a un niño, y eso es inaceptable. Debemos hacerlo mejor, y lo haremos”.
