La líder interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, invitó este domingo al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a “colaborar” y a establecer “relaciones respetuosas”, marcando un giro conciliador tras la reciente operación estadounidense que resultó en la captura del exmandatario Nicolás Maduro.

La declaración se produce en medio de mensajes contradictorios desde Washington sobre el rol que asumiría EE. UU. en Venezuela. Mientras Trump reiteró que su país “está a cargo” y que “va a dirigir y arreglar” la nación sudamericana, el secretario de Estado, Marco Rubio, intentó matizar esas afirmaciones.

EE. UU. niega un control directo del país

Rubio aseguró que Estados Unidos no gobernará Venezuela en su día a día, sino que limitará su influencia a la aplicación de una cuarentena petrolera ya existente sobre buques sancionados, utilizada como herramienta de presión para impulsar cambios políticos y frenar el narcotráfico.

“Ese es el tipo de control al que se refiere el presidente”, explicó Rubio en el programa Face the Nation. “Esperamos cambios en la gestión de la industria petrolera y en la lucha contra el tráfico de drogas”.

El bloqueo a los petroleros sancionados —algunos incautados por EE. UU.— se mantendrá, según Rubio, hasta que se registren avances que beneficien tanto a los intereses estadounidenses como al futuro del pueblo venezolano.

Cambio de tono desde Caracas

En un mensaje publicado en inglés en su cuenta de Instagram, Rodríguez llamó a una agenda de cooperación bilateral basada en el derecho internacional y el desarrollo compartido. El tono contrasta con sus declaraciones previas del fin de semana, cuando calificó la captura de Maduro como un acto “imperialista” y exigió su liberación.

A pesar del llamado al diálogo, Rodríguez ha insistido en que Maduro sigue siendo el líder legítimo del país, una postura respaldada por el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, quien denunció el operativo como un “secuestro”.

Operación bajo escrutinio legal

La captura de Maduro y su esposa, Cilia Flores, se produjo en una operación nocturna en una base militar de Caracas. Ambos enfrentan cargos en Estados Unidos por conspiración de narcoterrorismo. Expertos legales han cuestionado la legalidad de la operación, realizada sin autorización del Congreso estadounidense.

Cuba denunció que 32 agentes de seguridad cubanos murieron durante la operación, algo que Trump reconoció públicamente, afirmando que no hubo bajas del lado estadounidense.

Venezuela, en calma tensa

Tras la operación, Caracas amaneció inusualmente tranquila. Comercios cerrados, poco tránsito y una fuerte presencia de civiles armados y militares marcaron el panorama en la capital. Muchos ciudadanos optaron por permanecer en sus hogares ante la incertidumbre política.

“La gente sigue conmocionada”, dijo David Leal, un residente de 77 años.

Trump afirmó que EE. UU. controlará la situación “hasta que haya una transición segura” y prometió elecciones “en el momento adecuado”, sin ofrecer fechas concretas.