La escalada en Oriente Medio no cesa en las últimas semanas. Ahora, ha sido Irán quien ha reivindicado un ataque con misiles y drones contra las dos mayores fábricas de aluminio del mundo, Emirates Global Aluminium (EMAL) y Aluminium Bahrain (ALBA).

Una ofensiva atribuida al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), como consecuencia de los ataques estadounidenses e israelíes contra su infraestructura. Esta ha provocado un incremento del precio de la materia prima en un 6% tras conocerse los ataques a estas instalaciones, ubicadas en Emiratos Árabes Unidos y Bahréin, respectivamente.

Tanto la fundición emiratí, como la bahreiní, son estratégicas para la producción de este metal en el Golfo Pérsico. Ambas figuran entre las mayores productoras del mundo, y cuentan con una capacidad global de producción superior al millón de toneladas de metal colado, especialmente la segunda, cuyo volumen alcanza los 1,6 millones.

El precio de la tonelada de aluminio llegó a situarse en un precio superior a los 3.000 euros (3.453 para ser exactos), alcanzando su nivel más alto en los últimos cuatro años. El impacto del ataque ha sido significativo para Emiratos y Bahréin, que son dos de los principales exportadores de aluminio a nivel global después de China.

China, líder en producción y exportaciones

Oriente Medio, de hecho, representa el 9% del suministro mundial de aluminio. En su caso, el gigante asiático, que lidera este sector a nivel de exportaciones y producción del material, produce cerca de un 60% del aluminio mundial. El año pasado, Pekín logró incrementar su producción interanual en un 3%.

El aluminio es un material clave en la industria moderna, especialmente en sectores como el transporte, la construcción y envases. Después de este episodio, el aluminio ha experimentado un repunte en sus precios, como ocurrió con el petróleo en las primeras semanas de conflicto.