CHARLOTTE, N.C. — Dermatólogos en Charlotte están incorporando nuevas tecnologías láser para tratar una variedad de problemas de la piel, desde lesiones precancerosas hasta complejas marcas de nacimiento conocidas como manchas de vino de Oporto.
Los especialistas aseguran que los avances en estos tratamientos permiten obtener mejores resultados y, en algunos casos, reducir el tiempo de recuperación de los pacientes.
Láser de tulio para lesiones precancerosas
Los doctores Hayley Leight y Gilly Munavalli, de Dermatology, Laser & Vein Specialists of the Carolinas, se encuentran entre los pocos especialistas que actualmente ofrecen tratamientos con láser de tulio.
De acuerdo con los médicos, este tipo de láser actúa de manera muy superficial sobre la piel y puede utilizarse para tratar lesiones precancerosas. También existen datos que sugieren que el tratamiento podría ayudar a disminuir el riesgo de desarrollar nuevamente ciertos tipos de cáncer de piel en el rostro.
El láser penetra aproximadamente 0.2 milímetros en la piel. La energía luminosa es absorbida por el agua presente en la superficie de la piel y se transforma en calor.
Debido a este efecto, los pacientes reciben previamente una crema anestésica para reducir las molestias durante el procedimiento.
Según los especialistas, después del tratamiento las áreas afectadas pueden oscurecerse, adquirir una textura similar a la de una superficie áspera y posteriormente desprenderse durante aproximadamente una semana.
Tecnología láser para manchas de vino de Oporto
Otros avances están ayudando a pacientes con condiciones vasculares de la piel, entre ellas las manchas de vino de Oporto, marcas de nacimiento causadas por una concentración anormal de vasos sanguíneos.
Este tipo de lesión puede ser particularmente difícil de tratar debido a la complejidad de los vasos sanguíneos y tejidos involucrados.
Uno de los casos tratados por los especialistas fue el de Aaryn Marsters, quien nació con una mancha de vino de Oporto que cubría gran parte de su rostro.
Marsters explicó que con el paso del tiempo comenzó a sentirse inconforme con la apariencia y textura de su piel, incluso cuando utilizaba maquillaje.
Los médicos utilizaron una versión más reciente del láser de colorante pulsado, una tecnología diseñada para actuar sobre el componente vascular de este tipo de lesiones.
Según Munavalli, el equipo más moderno cuenta con mayor energía y un área de aplicación más amplia, lo que permite alcanzar los vasos sanguíneos a mayor profundidad.
Los resultados fueron visibles después de apenas dos tratamientos, según el especialista y las imágenes mostradas durante el seguimiento del caso.
“Es increíble. Estoy realmente impresionada”, expresó Marsters al hablar sobre los resultados.
Los especialistas destacan el impacto de los tratamientos
Los dermatólogos señalan que las nuevas tecnologías láser no solamente pueden mejorar determinadas condiciones de la piel, sino que también pueden tener un impacto importante en la confianza y calidad de vida de algunos pacientes.
Sin embargo, los especialistas advierten que los tratamientos con láser no son adecuados para todas las personas. Por ello, recomiendan consultar con un dermatólogo antes de someterse a cualquier procedimiento para determinar cuál es la opción más segura y apropiada.
La protección solar sigue siendo fundamental
A pesar de los avances tecnológicos, los especialistas enfatizan que la protección contra el sol continúa siendo una de las principales herramientas para prevenir el cáncer de piel.
Entre las recomendaciones se encuentran:
- Utilizar protector solar de manera regular.
- Usar sombreros de ala ancha.
- Utilizar ropa con protección UPF.
- Buscar sombra, especialmente durante las horas de mayor radiación solar.
- Comenzar a proteger la piel desde edades tempranas.
La dermatóloga Hayley Leight destacó que la protección solar no debería comenzar únicamente cuando una persona llega a la adultez, sino desde la infancia.
Los especialistas también recomiendan considerar una evaluación dermatológica hacia finales de los 30 o principios de los 40 años para establecer una referencia del estado de la piel, incluso cuando no existen síntomas visibles.
La detección temprana, la protección solar y la evaluación profesional siguen siendo claves para reducir los riesgos asociados con el cáncer de piel y otras enfermedades dermatológicas.
