La hermana de Jade Euceda lucha por mantener viva su memoria mientras su pareja aguarda juicio por el crimen. Un ladrillo en el jardín conmemorativo de víctimas en Raleigh llevará su nombre para siempre.
Abril de 2026 | Raleigh, Carolina del Norte
Dos años después de que una madre de Mocksville fuera asesinada en su propio hogar mientras sus hijos estaban presentes, su familia sigue buscando respuestas y justicia. Mientras el proceso legal avanza, su hermana ha encontrado una manera de asegurarse de que Jade nunca sea olvidada.
Un vínculo que trascendió el tiempo
Hailey Euceda dice que jamás olvidará el día en que perdió a su hermana Jade, pero ha elegido recordarla como alguien que siempre arrancaba una sonrisa a quienes la rodeaban.
«Su generosidad, su gran corazón. Si conociste a Jade, fuiste verdaderamente afortunado», expresó Hailey.
Aunque son medias hermanas, Hailey cuenta que cuando se reencontraron de jóvenes, la conexión fue inmediata e instantánea. «Cuando la conocí, nos dimos el abrazo más grande. Simplemente congeniamos al instante.» Por eso, recibir la noticia de su muerte fue un golpe devastador: «Miré al cielo sin poder creer que ya no estaba. Estaba procesando lo que me decían y simplemente me derrumbé llorando. No podía creerlo.»
El crimen y el proceso judicial
Jade fue asesinada en abril de 2024 en su hogar en Mocksville, mientras sus hijos se encontraban en la vivienda. Su pareja, Dennis Sales, enfrenta cargos por el asesinato y actualmente aguarda juicio.
Un legado grabado en piedra
Dos años después de su muerte, un ladrillo con el apellido de soltera de Jade, Orrell, fue colocado en el jardín conmemorativo de víctimas de crímenes de la Red de Asistencia a Víctimas de Carolina del Norte en Raleigh. Un tributo permanente a una vida y una luz que no serán olvidadas.
«Es una vida que merece ser recordada», dijo Hailey. «Quería que todos la conocieran, no solo las personas con quienes se cruzó en la vida. Quienes visiten el jardín también podrán saber quién fue ella.»
Un duelo que continúa
Hailey reconoce que el proceso de duelo es largo y no siempre lineal, pero encuentra consuelo en los recuerdos compartidos con su hermana.
«Hay días buenos, hay días malos. Está bien hablar con alguien al respecto y desahogarse. Pero su muerte definitivamente se llevó un pedazo de mi corazón que nunca voy a recuperar.»
Su misión ahora es clara: mantener vivo el nombre de Jade y honrar su memoria de todas las formas posibles.
¿Necesitas ayuda?
Si tú o alguien que conoces enfrenta una situación de violencia doméstica, comunícate con la Línea Nacional contra la Violencia Doméstica al 1-800-799-7233 o visita thehotline.org
Si tú o alguien que conoces está en crisis, llama al 988 para comunicarte con la Línea de Crisis y Prevención del Suicidio.
